Gastos y presupuesto · lección 2 · 2 min
La regla 50/30/20, y cuándo no sirve
Voz sintética. Está aquí para poder escuchar el curso andando o conduciendo; todo lo que dice está escrito debajo, y las tablas y los gráficos sólo se ven leyendo.
Es la regla de reparto más repetida del mundo y casi siempre se cuenta mal, así que empecemos por dónde nació: un libro de 2005 escrito por Elizabeth Warren —que llevaba veinte años estudiando quiebras personales en Harvard— y su hija Amelia.
De dónde viene
All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money PlanElizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi · 2005
El libro que popularizó el reparto 50/30/20, a partir de veinte años de investigación sobre por qué las familias acaban en bancarrota.
Lo que le falta: Está escrito para Estados Unidos y para los años dos mil: la vivienda, la sanidad y los estudios pesan allí de otra manera. Hay además discusión sobre si la regla es suya o sólo la hicieron famosa.
Lo importante: El 50 % a lo necesario, el 30 % a lo que te apetece y el 20 % a ahorrar. Y sobre el dinero que te llega a la cuenta, ya sin impuestos — no sobre el bruto del contrato, que es el error de todo el mundo.
Lo que la regla acierta no son los porcentajes: es la idea de que el ocio tenga un cajón propio. Un plan que no deja sitio a lo que te apetece es un plan que dura tres meses. El 30 % está ahí a propósito, y es lo que la separa de la mayoría de consejos de austeridad.
Y ahora la parte incómoda. En España, para mucha gente, el 50 % es imposible: si el alquiler o la hipoteca ya se lleva el 40 % de lo que entra, lo necesario no cabe en la mitad por mucho que se apriete. Eso no significa que estés haciéndolo mal. Significa que la regla no estaba pensada para tu caso.
Úsala entonces como lo que es: una referencia para saber hacia dónde te alejas, no una nota del examen. Que tu necesario sea el 65 % es un dato útil —te dice que el margen está en la vivienda, no en los cafés— y ninguna hoja de cálculo debería hacerte sentir mal por él.
Advertencia: Y cuidado con la trampa de la clasificación, que es donde se pierde toda la utilidad: si vas metiendo caprichos en «necesario» para que los números salgan bonitos, el presupuesto seguirá cuadrando y habrá dejado de servir. Es el único sitio donde hacerse trampas sale gratis en el momento y caro después.
Mi reparto realLa pantalla compara tu reparto con el objetivo que TÚ pongas —los porcentajes son configurables— y enseña en cuántos puntos te desvías de cada uno.